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El mundo está experimentando un cambio de paradigma con una tremenda tendencia hacia el uso del cannabis medicinal. En momentos en que las personas comienzan a aumentar su conciencia acerca de los tratamientos naturales y alternativos y, lejos de los productos farmacéuticos con efectos secundarios, en ocasiones graves, los países están trabajando para aceptar y legalizar esta nueva opción de tratamiento complementario que ofrece el cannabis medicinal.

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CBD: EL PODER DE UNA PLANTA

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Enfermedades autoinmunes

Psoriasis vitiligo esclerodermia lupus

Varios estudios comprobaron la efectividad de los cannabinoides para tratar las enfermedades autoinmunes, padecimientos en los que el sistema inmunológico ataca “por error” células sanas en distintas partes del cuerpo, como la esclerodermia. Los cannabinoides modularían el proceso autoinmune, lo que se traduce en una reducción del tamaño de las lesiones cutáneas.

Alergias de piel y erupciones

En dermatitis por contacto o alergias, el cannabis ayuda modulando la respuesta del organismo a la histamina y las quimiocinas, que son sustancias liberadas por el cuerpo al contacto de alérgenos y que generan inflamación, picazón y enrojecimiento de la piel. Investigaciones recientes sugieren una relación entre el cannabidiol (cbd) y la producción de mastocitos, que a su vez generan la respuesta de la histamina.

Inflamaciones, Picadura de mosquito quemadura leve golpes granos

El cannabis es un conocido antiinflamatorio: al activar el grupo de receptores cb2, las células producen menor cantidad de citoquinas, sustancias de respuesta a estímulos que promueven la inflamación. Los terpenos también ayudan: se ha demostrado la activación selectiva del grupo cb2 por el beta-cariofileno, presente en muchas variedades de cannabis y otras plantas.

Cicatrización, Escaras heridas quemaduras lastimaduras

El sistema endocannabinoide posee un rol fundamental en la recuperación y cicatrización de las lesiones, liberando en los tejidos comprometidos una mayor cantidad de anandamida, que además funciona como analgésico. Un estudio del año 2005 comprobó in vitro que los cannabinoides promueven el crecimiento de nuevas células en lesiones epiteliales.

Relajación muscular

Si bien no existe todavía un mecanismo de acción directo identificado por el cual los cannabinoides reducen los calambres y espasmos, ayudando a la relajación muscular, existe enorme cantidad de documentación testimonial sobre este uso, especialmente en condiciones como la esclerosis múltiple y la espasticidad. Se sabe que el sistema endocannabinoide regula la neurotransmisión sináptica y ayuda al control tónico, es decir el sistema de respuesta de los músculos que ayuda a mantener la postura y el control muscular. Este efecto fue estudiado en modelos de ratones con esclerosis múltiple en un estudio de 2007 y existe evidencia in-vitro de que el cannabis puede regular la liberación de glutamato y la afluencia de calcio, mineral que en ingestas bajas o condiciones que afecten su absorción puede provocar calambres y rigidez muscular.

Acné

A los efectos antiinflamatorios y antisépticos del cannabis en la piel, se suma un beneficio para el tratamiento del acné: está comprobado que el cbd reduce la proliferación de los sebocitos y normaliza la hipersecreción de las glándulas sebáceas. Por su parte, los terpenos como el limoneno, el linalol y el pineno ejercen acciones antibióticas complementarias.

Anti age

Diversos estudios hacen referencia al potencial antioxidante del cbd, el cual al contrarrestar los radicales libres puede contribuir a disminuir los signos visibles del envejecimiento de la piel como las arrugas, la opacidad y el tono de piel rojizo. A esto se le suma el efecto de diversos terpenos, como el linalol y de flavonoides, presentes en el cannabis.

Dolores articulares, artritis artrosis traumatismos tendinitis

El uso de cannabis para el alivio de dolores articulares está ampliamente documentado a nivel testimonial y es a nivel medicinal uno de los usos más extendidos, aunque no está estudiado en profundidad. Un estudio de 2017 señala su referida efectividad en dos puntos clave: los receptores cb1 en la transmisión del dolor y los receptores CB2 en la inflamación del área afectada.

La biblia del CBD: El cannabis y la revolución del bienestar que nos cambiará la vida.
Dra. Dani Gordon  Roca Editorial  Publicado: 13 mayo 2021 ISBN:9788418557057

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DESANIMO Y DEPRESION EN EL DIA

La reaparición del cannabis en la fitoterapia moderna llega en una época de creciente reconocimiento y sensibilidad hacia la salud mental. Cada vez identificamos más la salud mental como un gradiente, no como un estado binario entre estar perfectamente bien o sufrir una enfermedad mental.


La medicina integrativa y de especialización en tratamientos con depresión y estados anímicos bajos (ansiedad, insomnio, trastornos ligados al estrés, equilibrio emocional y al desgaste) tiene muchos seguidores interesados en un enfoque de la salud mental de forma holística, menos centrada en fármacos.


Estas dolencias están todas relacionadas, y en el mundo real a veces resulta difícil separarlas entre sí. Muy a menudo, las personas hoy en día sufren más de una a la vez.


En el tratamiento de problemas de salud mental complejos y diagnósticos múltiples, sen suele prescribir mindfulness [atención/conciencia plena] y técnicas de respiración, junto con medicamentos y suplementos. Sin embargo, es evidente que los pacientes en un estado depresivo no tienen generalmente la motivación cerebral ni los recursos mentales para seguir una técnica a rajatabla el suficiente tiempo que permitiera obtener beneficios. Bajo este contexto este tipo de interesados necesitan un resultado más rápido para llegar a un punto en que el mindfulness y las técnicas de respiración pudieran ayudar.


Cuando se trata de utilizar otros enfoques sin fármacos en la salud mental, y sobre todo en la depresión, lo que descubrió fue que no era cuestión de que el paciente tuviera disciplina mental ni de que simplemente lo intentara con más ahínco. Si sufres una mezcla de ansiedad y depresión u otros problemas de salud mental, aunque quieras meditar, hacer ejercicio o participar en alguna terapia conductual cognitiva, es como si en el cerebro hubiera una barricada. Se ha observado que el cannabis es muy útil precisamente con estas barricadas, pues procura un medio que ayuda a conseguir este ímpetu inicial para el cambio que quizá les haya sido esquivo a los pacientes durante toda su vida. Cuando se empiezan a usar medicamentos de cannabis y CBD para proporcionar a los pacientes esta victoria rápida, ellos son gradualmente capaces de ceñirse a las terapias no farmacológicas más sutiles, de acción más lenta, como las prácticas mente-cuerpo, la meditación o el ejercicio físico. Como al final obtienen alivio, su ancho de banda mental aumenta de forma natural, lo mismo que su creencia en que era posible mejorar.


Tras estar años librando una ardua batalla y pensando que ya lo habían probado todo, el cambio es realmente transformador. Por no hablar de las maravillas que aquello refleja la autoestima y devuelve la confianza en sí mismos, maltrechas después de años de fallidos intentos por alcanzar las cosas que tan desesperadamente desean.


El cannabis no es una solución mágica (¡nada lo es!), pero muchos de pacientes dirán que es lo más parecido a eso que ellos han podido comprobar. Tras tomar todos los fármacos convencionales disponibles, el cannabis suele ser lo primero que los ayuda a controlar sus síntomas sin horrendos efectos secundarios, lo que les da ese ímpetu inicial para enderezar su vida.
Cuando los médicos hablan de los «peligros» del cannabis terapéutico, es que se centran en la euforia como efecto adverso. Es verdad que el cannabis con THC puede levantar el estado de ánimo en muchas personas con depresión. No obstante, si no están abusando del THC, toman también CBD y no tienen un historial de psicosis o manía (dos ámbitos en los que se evita del todo el THC), se considera que un poco de euforia sea un efecto secundario preocupante. De hecho, muchas personas con depresión crónica, y también otras con síntomas más leves o un estado anímico bajo crónico, quizás en realidad tengan un sistema endocannabinoide que se ha vuelto disfuncional en su cometido de equilibrar el estado de ánimo. Una pequeña dosis de THC combinada con CBD puede que los ayude a normalizar la función del SEC, no a empeorarla.


Por otro lado, alguien que no ha experimentado nunca depresión tal vez piense que el THC no está haciendo mucho en lo referente a elevar el estado anímico.  


Depresión y equilibrio del estado anímico  


La depresión, sea una melancolía leve o un trastorno grave hecho y derecho, es un problema muy habitual. Pese a ello, muchas personas todavía la sufren en silencio debido al estigma que la rodea.


La salud mental en general y la depresión en particular casi nunca son temas de los que se hable abiertamente. Aunque las cosas están empezando a cambiar, a menudo solo se comentan estos asuntos cuando, en voz baja, se hace referencia a alguien que ha atravesado una crisis mental repentina cuando no parecía tener ningún problema. En algún momento de la vida hemos sufrido depresión, por lo que entendemos lo debilitante que puede ser y la frecuencia con que ciertos consejos bien intencionados hacen más mal que bien.

 
Idea de la medicina integrativa sobre la depresión  


Pacientes con depresión mediante un planteamiento integrativo. La depresión no es simplemente una deficiencia de SSRI, es decir, no se resuelve tan fácilmente gracias al maravilloso medicamento que los médicos esperaban que sería el Prozac cuando salió al mercado. La depresión es algo mucho más complicado y multifactorial, y además cada depresión es diferente. Por eso no existe un remedio mágico para curar a todo el mundo. Se debe a que la depresión es como el TDAH o la fatiga crónica: es un punto final común que tiene desencadenantes y factores coadyuvantes distintos en cada persona. En algunas, puede ser consecuencia de un trauma durante la infancia temprana. En otras, tal vez esté influida por un intestino permeable o de-rive de una serie de pérdidas o incluso de un traumatismo craneal. Suele ser una combinación de muchos factores que se traduce en que el cerebro se queda atascado con los frenos pisados, coloquialmente dicho. Cuando el cerebro se siente amenazado, entra en modo «protección y retirada», en virtud del cual disminuye la activación en el lóbulo frontal izquierdo, lo cual provoca los síntomas tan conocidos para cualquiera que haya experimentado depresión en cualquiera de sus formas:


•Dificultades para estar motivado.
•Retraimiento social.
•Espirales de pensamiento negativo.
•Sensaciones de agobio con respecto a la toma de decisiones, lo que conduce, por defecto, a no hacer nada.
•Cambios en el apetito; antojos de carbohidratos o, por el contrario, nada de hambre.
•Escasa vitalidad.
•Pensamiento lento.
•Incapacidad para encontrar placer o alegría en las pasiones, las aficiones o la vida en general.  

Según cierta teoría, estas son señales de que el cerebro no se siente seguro y está intentando conservar energía porque percibe que quizás exista una amenaza: una forma de autoprotección cerebral, por así decirlo. Las razones por las que de entrada alguien está deprimido son diversas. En el periodo previo a un episodio inicial, suelen estar involucrados ciertos factores estresantes significativos. En la depresión recurrente, la vulnerabilidad a la repetición parece aumentar debido a un proceso denominado «kindling» [encendido]. Esto significa que el cerebro está más rígido y atascado, y es menos capaz de liberarse de las redes cerebrales de la depresión y de adaptarse y cambiar.


Asimismo, la depresión conlleva un empeoramiento del sueño reparador profundo de ondas lentas.¹  

Cómo el cannabis y el CBD pueden ayudar en la depresión  


Si se utiliza como es debido, el cannabis puede ser útil en muchos aspectos de la depresión, entre ellos el desánimo, el estrés, la ansiedad y el sueño. Como de costumbre, el cannabis no es un remedio para la depresión, sino una herramienta que cabe emplear en el contexto de un planteamiento holístico más amplio junto a cambios en el estilo de vida, trabajando, entre otras cosas, en la conexión del cerebro con el intestino.


No obstante, varios estudios preliminares están empezando a desentrañar el misterio de cómo el cannabis ayuda al cerebro deprimido a recuperar el equilibrio y volverlo más flexible. Por ejemplo, cuando el cerebro está deprimido comienza a fabricar menos cantidad de una sustancia química denominada «factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC)». Esto es malo, pues el FNDC es el superhéroe químico que favorece la formación de células cerebrales nuevas y el aprendizaje cerebral, lo que se conoce como «neurogénesis». El FNDC es como una sustancia química contra el envejecimiento del cerebro. Si los niveles bajan, el cerebro se vuelve menos flexible a la hora de adaptarse a los cambios, lo cual significa que la depresión quizá se atrinchere y sea más difícil superarla (efecto kindling).


Actualmente creemos que la liberación de FNDC está relacionada con la función del sistema endocannabionoide sano,² lo cual significa que, si dicho sistema se torna disfuncional, puede convertirse en un factor que fastidie al FNDC, y viceversa.


Según diversos estudios con ratones, el CBD reduce la neuroinflamación y mejora la neurogénesis (esto es, ¡más FNDC!),³ dos factores cruciales para combatir la depresión en el cerebro.


También hay muchos estudios con animales según los cuales el CBD actúa como un antidepresivo de acción rápida y constituye un tratamiento efectivo para los animales deprimidos. Además de influir en la depresión, el CBD también reduce el comportamiento agresivo en los ratones.


Varios estudios preliminares han demostrado que es fundamental para el equilibrio de la condición anímica y la regulación emocional; por otro lado, sabemos que la desregulación del SEC está implicada en las tres principales áreas de trastornos mentales: trastornos de ansiedad, trastornos depresivos y esquizofrenia/trastornos psicóticos.


Hasta ahora, en investigaciones formales sobre la depresión en seres humanos, no se han evaluado productos de CBD de cáñamo por sí solos. Para información adicional, véase referencias.⁴, ⁵, ⁶, ⁷, ⁸, ⁹  

Depresión bipolar y esquizofrenia: riesgos del consumo de cannabis  


Una de las preguntas más frecuentes: ¿es verdad que el cannabis provoca psicosis o manía? La relación entre el consumo de cannabis y la psicosis, la esquizofrenia y la manía bipolar es compleja. Uno de los factores que complican la situación es que, en los estudios publicados sobre estos trastornos, el tipo de cannabis es callejero con alto contenido en THC y poco en CBD (en el mejor de los casos). Y los estudios se basan en datos de consumidores de cannabis recreativo, no cannabis terapéutico. En estos individuos, aparte de ser recreativo, el cannabis se fumaba, y su consumo no estaba supervisado.


No tiene nada que ver como se utiliza el cannabis de manera profesional: consumo médico cuidadoso, supervisado, de productos principalmente de alto contenido en CBD y bajo en THC y dosificación oral (es decir, de acción más prolongada) como base de la terapia. Comparar uno y otro método es como comparar peras con manzanas.


En consulta, se prescribe cannabis médico a los pacientes, incluidos los que sufren trastornos de ansiedad y depresión, y no se han tenido nunca un solo caso de psicosis o manía tras el inicio del cannabis terapéutico. A estos pacientes se les recomienda productos con mucho CBD, solo bajo la estrecha supervisión de un médico y en colaboración con el psiquiatra. Aquí podemos usar productos de CBD de cáñamo para el bienestar, pues desde luego solo tienen trazas de THC.  


En un estudio, por ejemplo, el consumo de cannabis callejero fumado de alto contenido en THC y la psicosis inducida por el cannabis incrementaban el riesgo de transformación de esta en esquizofrenia, y los consumidores más jóvenes parecían mostrar un índice de transformación superior. Según otra teoría basada en estudios actuales disponibles, el consumo de cannabis recreativo con mucho THC y poco CBD puede pre- disponer a un subgrupo vulnerable de la población a la esquizofrenia,¹⁰ o quizás acelerar el desenmascaramiento de la enfermedad (es decir, ya la padecen, pero puede activarse o aparecer antes).¹¹ Partiendo de las investigaciones conocidas hasta la fecha, también parece haber una relación dosis-respuesta (esto es, una conexión)¹² entre fumar cannabis con mucho THC y el riesgo de esquizofrenia, sobre tod entre jóvenes genéticamente vulnerables.¹³ Los únicos tipos de cannabis incluidos en estos estudios eran modalidades de alto contenido en THC y bajo en CBD, que casi nunca se usan en grandes dosis con criterios médicos y, por supuesto, no constituyen la base terapéutica principal de las enfermedades mentales. Sin embargo, en otros estudios con personas que ya sufrían esquizofrenia o trastorno bipolar se ha observado una relación positiva entre el consumo de cannabis del mercado informal con mucho THC y ciertas disminuciones atenuadas en la densidad de la sustancia gris,¹⁴ es decir, quienes fumaban cannabis presentaban menos merma de la sustancia gris en las neuroimágenes (por resonancia magnética).


Hablando en plata, esto significa que gracias al cannabis su cerebro funcionaba mejor, no peor, lo cual contradice la creencia popular y los resultados de muchos otros estudios. De todos modos, era solo una asociación, no una relación causa-efecto, por lo que necesitamos más estudios que investiguen la cuestión a fondo para estar seguros de lo que esto significa.


En otro trabajo se observó que el consumo adolescente (en sus dos etapas, hasta los doce años y desde los trece a los diecinueve) de cannabis estaba vinculado a una mejor función cognitiva en la esquizofrenia, aunque no en el trastorno bipolar;¹⁵ así pues, nuevamente cada tras- torno cerebral puede ser diferente en relación a cómo responde al cannabis, así como al tipo de cannabis, la cantidad de CBD y THC y otros contaminantes.

En los últimos siete años estudiando la relación entre cannabis y esquizofrenia, y precisamente están empezando a publicarse sus últimos hallazgos,¹⁶ que clarifican algo las razones de que algunas personas sufran paranoia u otros efectos emocionales negativos debido al THC del cannabis; lo que pasa es que quizá cada una tiene una variante distinta del receptor CB1 que se acopla a un tipo específico de receptor de la serotonina. Este dúo especial de receptores se denomina «hete- rómero CB1-5HT2A».

Quienes más provecho sacan de estos son los mismos que tienen más vulnerabilidad o más riesgo de desarrollar o desencadenar el inicio de un trastorno psicótico como la esquizofrenia cuando toman THC, sobre todo de forma habitual, en cantidades elevadas y a edades tempranas, antes de que el cerebro esté plenamente desarrollado. En un estudio más reciente, han encontrado pruebas preliminares de que el cannabis mitiga el deterioro cognitivo debido a los efectos secundarios de fármacos utilizados para tratar la esquizofrenia, es decir, para algunas personas esquizofrénicas el cannabis con THC puede aliviar, efectivamente, algunos de los síntomas y de los efectos adversos de la medicación, así como mejorar su calidad de vida.


Se trata de una idea revolucionaria en el ámbito de la salud mental y del cannabis terapéutico.


En cualquier caso, lo que sí está bastante claro es que el CBD parece tener efectos antipsicóticos en el cerebro (esto es, protege contra la psicosis) mediante diferentes vías:  


•En un estudio de 2018, varios investigadores analizaron los efectos del CBD en diferentes áreas cerebrales de personas con riesgo elevado de psicosis. Los participantes recibían una única dosis oral de 600 mg de CBD y a continuación eran sometidos a un escáner cerebral mientras realizaban una tarea de aprendizaje verbal. Los resultados revelaban que el CBD normaliza la función cerebral en las regiones específicas implicadas en la psicosis.
•En otro estudio se comparaba el fármaco amisulprida para la psicosis con el CBD como tratamiento para la esquizofrenia aguda.¹⁷
Los dos métodos producían mejora clínica, pero el CBD tenía muchos menos efectos secundarios. Curiosamente, también revelaba un aumento del endocannabinoide anandamida. Este cambio en el nivel de la anandamida estaba significativamente asociado a la mejora clínica.
•En un pequeño grupo de personas sanas, el pretratamiento con CBD
evitaba los síntomas psicóticos agudos de una dosis elevada de THC. Este estudio también ponía de manifiesto que, partiendo de neuroi- mágenes por resonancia magnética, el CBD tenía un efecto contrario al del THC en la función cerebral.
•Según una revisión sistemática de 2015 sobre el CBD en la revista Schi- zophrenia Research, el CBD puede contrarrestar síntomas psicóticos y deterioro cognitivo asociados al consumo de cannabis con THC.¹⁸


Además, el CBD es capaz de reducir el riesgo de desarrollar psicosis relacionadas con el consumo de cannabis (de alto contenido en THC).  En conclusión, parece que el CBD es útil para tratar psicosis en la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras dolencias afines, y también ayuda a amortiguar los efectos del THC. Asimismo, parece que, por razones genéticas, ciertas personas son más susceptibles de sufrir los efectos negativos del THC en el estado de ánimo o de desarrollar psicosis, si bien, por lo general, el riesgo es todavía muy bajo. Aunque el CBD no baste por sí solo, combinado con terapia farmacológica acaso sea útil para reducir la necesidad de dosis elevadas de fármacos antipsicóticos más fuertes, que tienen muchos efectos adversos. Según varios estudios, el cannabis, recetado adecuadamente, puede mejorar tanto la función cerebral como la calidad de vida en pacientes con esta clase de trastornos cerebrales, muy resistentes a los tratamientos y muy discapacitantes.

1.David Rakel, Integrative Medicine, 3.ª edición, p. 26, (Saunders, 2012) (hay trad. cast., Medicina integrativa, Barcelona, Elsevier Masson, 2008).

2. García, O., Rueda-Orozco, P., Amancio-Belmont, O., Ruiz-Contreras, A. & Méndez-Díaz, M. (2017), «An integrative overview of the cannabinergic sys- tem and mental health», Salud Mental, 40, 119-28.

3. Mori, M. A., Meyer, E., Soares, L. M., Milani, H., Guimarães, F. S. & De Oli- vera, R.M.W. (2017), «Cannabidiol reduces neuroinflammation and promotes neuroplasticity and functional recovery after brain ischemia», Prog Neurop- sychopharmacol Biol Psychiatry, 75, 94-105.

4. Linge, R., Jiménez-Sánchez, L., Campa, L., Pilar-Cuéllar, F., Vidal, R., Pazos, A., Adell, A. & Díaz, Á. (2016), «Cannabidiol induces rapid-acting antidepressant- like effects and enhances cortical 5-HT/glutamate neurotransmission: role of 5-HT1A receptors», Neuropharmacology, 103, 16-26.

5. Schiavon, A. P., Bonato, J. M., Milani, H., Guimarães, F. S. & Weffort de Oli- veira, R. M. (2016), «Influence of single and repeated cannabidiol adminis- tration on emotional behavior and markers of cell proliferation and neuro- genesis in non-stressed mice», Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry, 64, 27-34.

6. Shbiro, L., Hen-Shoval, D., Hazut, N. et al. (2019), «Effects of cannabidiol in males and females in two different rat models of depression», Physiol Behav., 201, 59-63.

7. Hen-Shoval, D., Amar, S., Shbiro, L. et al. (2018), «Acute oral cannabidiolic acid methyl ester reduces depression-like behavior in two genetic animal mo- dels of depression», Behav Brain Res., 351, 1-3.

8. Hartmann, A., Lisboa, S. F., Sonego, A. B., Coutinho, D., Gomes, F. V. & Guimarães, F. S. (2019), «Cannabidiol attenuates aggressive behavior induced by social isolation in mice: involvement of 5-HT1A and CB1 receptors», Prog
Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry, 94, 109637.

9. Ibarra-Lecue, I., Pilar-Cuéllar, F., Muguruza, C. et al. (2018). «The endocan- nabinoid system in mental disorders: Evidence from human brain studies», Biochem Pharmacol., 157, 97-107.

10. Degenhardt, L., Hall, W. & Lynskey, M. (2003), «Testing hypotheses about the relationship between cannabis use and psychosis», Drug Alcohol Depend., 71(1), 37-48.

11. Arseneault, L., Cannon, M., Poulton, R., Murray, R., Caspi, A. & Moffitt, T. E. (2002), «Cannabis use in adolescence and risk for adult psychosis: longi- tudinal prospective study», BMJ, 325(7374), 1212-13.

12. Van Os, J., Bak, M., Hanssen, M., Bijl, R.V., de Graaf, R. & Verdoux, H. (2002), «Cannabis use and psychosis: A longitudinal population-based study», Am J Epidemiol, 156(4), 319-27.

13. Henquet, C., Krabbendam, L., Spauwen, J., Kaplan, C., Lieb, R., Wittchen, H. U. & van Os, J. (2005), «Prospective cohort study of cannabis use, predis- position for psychosis, and psychotic symptoms in young people», BMJ, 2005
330(7481), 11.

14. Abush, H., Ghose, S., Van Enkevort, E. A. et al. (2018), «Association between adolescent cannabis use and brain structure in psychosis», Psychiatry Res Neuroimaging, 276, 53-64.

15. Hanna, R. C., Shalvoy, A., Cullum, C. M. et al. (2016), «Cognitive Function in Individulas With Psychosis: Moderation by Adolescent Cannabis Use», Schi- zophr Bull., 42(6), 1496-1503.

16. Galindo, L., Moreno, E., López-Armenta, F. et al. (2018), «Cannabis Users Show Enhanced Expression of CB(1)-5HT(2A) Receptor Heteromers in Olfac- tory Neuroeepithelium Cells», Mol Neurobiol., 55(8), 6347-61.

17. Lewekw, F. M., Piomelli, D., Pahlisch, F., Muhl, D., Gerth, C. W., Hoyer, C., Klostekotter, J., Hellmich, M. & Koethe, D. (2012), «Cannabidiol enhances anandamide signaling and alleviates psychotic symptoms of schizophrenia», Transl Psychiatry, 2, e94.

18. Iseger, T. A. & Bosson, M. G. (2015), «A systematic review of the antips- ychotic properties of cannabidiol in humans», Schizophr Res., 162(1-3), 153-61.

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MEJORA DEL SUEÑO

Hace tiempo, el sueño se consideraba una función humana básica que hacíamos sin más, y que incluso dábamos por sentada. En las últimas décadas, sin embargo, el sueño ha llegado a ser tremendamente disfuncional en el conjunto de la sociedad, y a estar cada vez más medicalizado. Según datos recientes, unos dieciséis millones de adultos del Reino Unido pasan noches en blanco y una tercera parte sufren verdadero insomnio;¹ el doble de esta cifra tiene el sueño alterado. El escenario es parecido en todo el mundo occidental. Los problemas del sueño no tienen que ver solo con las horas nocturnas. El insomnio y las alteraciones del sueño suelen ser consecuencia de la hiperactivación y la desregulación del sistema nervioso durante veinticuatro horas. Si abordamos el problema de dormir mal pensando solo en lo que pasa antes de acostarnos, seguramente no llegaremos al fondo del problema definitivamente, al margen de cuántos somníferos o suplementos tomemos.

Parte del problema es que casi todos los que vivimos en ciudades (e incluso muchos que viven en zonas menos urbanas) existimos en lo que se denomina un «entorno contrario al sueño». Prácticamente, todos los aspectos de la cultura actual contradicen los ciclos naturales sueño-vigilia de la luz frente a la oscuridad, el sueño y el descanso. Nuestra vida está organizada para mantener al cerebro continuamente concentrado y estimulado, aun ya avanzada la noche, después de que se haya puesto el sol. Por la noche, en vez de relajarnos como hacían nuestros antepasados, nos damos más cuerda: nos sentamos frente a pantallas de televisión, teléfonos u ordenadores con filtro de luz azul, o salimos a hacer vida social y consumimos alcohol y cafeína para mantenernos alerta. Y luego esperamos que el sistema nervioso sea capaz de desconectarse al instante, en cuanto se le requiera, nada más que la cabeza toque la almohada. Como, lógicamente, esto no ocurre, queremos dormir a toda costa porque sabemos que nos levantaremos medio atontados, necesitaremos cafeína, y de vuelta a empezar. Muchas personas aceptan como normal sentirse cansadas durante el día por no haber dormido bien.


No debe extrañar que el insomnio y las dificultades para dormir se hayan convertido en una epidemia, que también provoca un sinfín de problemas de salud física y mental durante las horas diurnas. ¿Cuándo fue la última vez que se despertaron de forma natural? con la sensación de haber descansado; y la mayoría responde que no se acuerda. Suelen decir que de lo que sí
se acuerdan fue de ese día en sus últimas vacaciones cuando iniciaron el día sintiéndose de veras como nuevos. Sin embargo, muchos de ellos ni siquiera entonces lograron dormir bien.
 
¿Dónde está la clave?


Por qué es importante dormir Acumular deuda de sueño debido a falta crónica de sueño reparador afecta gravemente al funcionamiento del cerebro, y debilita la capacidad intelectual, es decir, la cognición y el pensamiento crítico. Dormir mal siquiera una noche daña la memoria en un grado similar al de la borrachera. La deuda de sueño modifica hasta la manera en que el cerebro ve el mundo. Por ejemplo, al parecer, las personas que duermen mal son más sensibles a las señales negativas del entorno frente a las positivas, lo cual seguramente lleva al cerebro a interpretar el entorno de una forma más sombría y amenazante.²


El sueño alterado puede llegar a tener efectos negativos en la relación con tu pareja. Según un estudio realizado con más de mil personas casadas, las alteraciones del sueño son un importante indicador de la salud del matrimonio, con independencia de la edad y el género.³ Desde una perspectiva de la vanidad, en múltiples estudios se ha comprobado que contribuye al aumento de peso.⁴, ⁵ Esta obstinada grasa alrededor de la cintura que no se reduce mediante ejercicios físicos ni dieta acaso también resulte de los efectos de alteraciones en el cortisol (hormona del estrés), debidas, en parte, a dormir mal.⁶ Sufre incluso la piel, tal como se ha observado en un estudio sobre el envejecimiento de la piel y el sueño, en que las personas con problemas para dormir mostraban cada vez más señales de envejecimiento cutáneo en comparación con quienes dormían bien.⁷
 
Dejar algo vs. tomar algo para dormir


En la medicina integrativa especializada en problemas relacionados con el sueño y la fatiga, se indica que para recuperar el sueño saludable no hay que empezar añadiendo algo (es decir, una pastilla o un suplemento), sino prescindiendo de algo. Si queremos dormir mejor, ya es hora de replantearnos las pantallas ante las que nos ponemos por la noche (¡incluso en la cama!), que entorpecen la producción de la hormona del sueño (melatonina) en el cerebro. Hemos de examinar nuestra relación con la cafeína, que fragmenta el sueño y por la mañana nos hace sentir agitados. A ciertas personas que son ultrasensibles a la cafeína o sufren ansiedad, uno o dos cafés a media mañana pueden afectarles al sueño por la noche. Hemos de poner en entredicho el vaso de vino (¡o tres!) que bebemos para relajarnos tras un largo día, pues en última instancia desbarata el sueño REM reparador que precisamos. Y asimismo algo de una importancia crucial: debemos analizar la ausencia de relajación, meditación y de un rato de aflojamiento del sistema nervioso en nuestra rutina nocturna.


Sin embargo, la realidad es que además de esos cambios de estilo de vida (no siempre fáciles de hacer), muchas personas también necesitan tomar algo que las ayude a restablecer sus patrones de sueño, o al menos encarrilarlos y romper el ciclo de estimulantes como la cafeína para despertar por la mañana y de tranquilizantes como el alcohol para conciliar el sueño por la noche.

Un ejemplo, Dough, llegó a consulta derivado por su médico de cabecera: sufría insomnio. Aseguraba haberlo intentado todo, incluida la meditación, los somníferos o la melatonina. No obstante, tras indagar en su historial y sus hábitos de sueño, se descubrió que solía tomar una bebida energética antes del almuerzo para animarse. Los otros médicos que le habían visitado habían pensado que esta fuente de cafeína estaba demasiado lejos de la hora de acostarse, las once de la noche, para que pudiera afectar a su sueño; pero en antecedente ya habíamos tenido antes casos similares de metabolizadores de cafeína ultralentos.


Mediante un enfoque del sueño basado en la medicina integrativa, a los pacientes con alguna dificultad para dormir, les quitábamos todas las fuentes de cafeína durante seis meses. Tardamos algo en convencerle, pero al final Doug accedió a suprimirlo todo durante el periodo de prueba. Además, se le daba una dosis pequeña de THC (2 mg), que agregaría a la melatonina (en vez del somnífero recetado), si tras una semana sin cafeína aún tenía problemas para conciliar el sueño. Para estabilizar sus niveles de energía sin recurrir a las bebidas hipertónicas, se inicio la toma de un suplemento botánico que llevaba cordyceps, melena de león y raíz de regaliz.

Dos semanas después de haber eliminado la cafeína por completo, durante muchas noches Doug solo tomó la melatonina y no necesitó en absoluto el cannabis ni los somníferos. Los días en los que todavía era difícil relajarse por la noche, tomaba la microdosis de aceite de cannabis con THC, con buenos resultados. Además, añadimos aceite de CBD para las horas diurnas para que redujera sus niveles generales de estrés. Al cabo de seis meses, Doug estaba durmiendo bien la mayoría de las noches por primera vez desde hacía muchos años, su vitalidad diurna había aumentado, e incluso percibía una mejora en la memoria y la capacidad para concentrarse en el trabajo.
 
El enfoque de la medicina occidental sobre el insomnio
 
Cuando acuden al médico con problemas para dormir, la mayoría de las personas reciben como principal herramienta diversos consejos básicos sobre higiene del sueño, donde se incluyen múltiples prácticas, como establecer una rutina regular antes de acostarse, quitar distracciones de la habitación, no ponerse ante pantallas antes de ir a la cama y, por la noche, suprimir la cafeína y el alcohol, así como las comidas pesadas. Esto acaso sea efectivo en los casos leves, pero para muchas personas tales cambios no bastan para resolver el problema. Como alternativa, a los pacientes se les proporcionan somníferos con receta, que es el enfoque radical del insomnio: nos deja noqueados al instante, mientras permite que sigamos con el entorno y el resto de los hábitos perjudiciales para dormir.

Aparte de los somníferos, para conciliar el sueño mucha gente confía en antihistamínicos de venta directa, o en una copa de vino durante la cena. Por desgracia, en realidad, estas «ayudas para dormir» sin receta desbaratan la arquitectura normal del sueño (patrones) y dan lugar a un sueño fragmentado y de mala calidad.


Esta automedicación contribuye al círculo vicioso de despertar cansado por la mañana, a lo que sigue el temido bajón de energía de las cuatro de la tarde, y luego más cafeína, estimulantes, alcohol y otras sustancias solo para igualar los niveles de energía y superar la semana.


Cuando los cannaescépticos (entre ellos, médicos) hablan de las pruebas de la relación entre el cannabis y el sueño, señalando que solo son preliminares en lo que concierne a literatura publicada, se les recuerda enseguida que muchos somníferos recetados de forma habitual, amén de otras ayudas para dormir de venta libre, han sido aprobadas solo para su consumo a corto y medio plazo, o bien se trata de fármacos con un uso «fuera de indicación», es decir, en un principio el medicamento servía para tratar otra clase de dolencia, como pasa con algunos fármacos antipsicóticos utilizados para dormir. Persiste un gran debate en la investigación, así como entre los médicos, sobre los efectivos y peligrosos que son los somníferos diarios a largo plazo, lo cual, como es lógico, depende también del fármaco empleado.


Según algunos estudios, ciertos pacientes que toman somníferos con receta explican que duermen mejor incluso al cabo de varios meses de haber iniciado el tratamiento, que tienen un nivel aceptable de efectos secundarios y que se han exagerado los perjuicios. En otros estudios humanos sobre somníferos recetados (clasificados como «fármaco hipnótico sedante») se ha llegado a la conclusión de que, incluso cuando estos medicamentos se consumen de forma ocasional (menos de dieciocho pastillas prescritas al año), se triplica el riesgo de muerte al tiempo que empeoran los resultados de la salud mental, al margen de otros problemas médicos o enfermedades.⁸, ⁹, ¹⁰, ¹¹, ¹², ¹³, ¹⁴


De todos modos, partiendo de años de experiencia clínica en los que se ha atendido a miles de personas con dificultades para dormir, estas pastillas se recetan en exceso y pueden hacer más mal que bien; sea como fuere, en muchos casos no son especialmente efectivas y provocan importantes efectos adversos, sobre todo si se toman a diario. Pese a todo, quizás esto sea mejor que no dormir nada, aunque si es posible probar métodos más naturales, es clave elegirlos como primera opción, o al menos consumirlos junto con los somníferos para reducir sus dosis, sus efectos secundarios y sus riesgos potenciales. A diferencia de otros somníferos, los cannabinoides utilizados para dormir y para otros síntomas relacionados, como el dolor crónico o la ansiedad, no parecen incrementar el riesgo de mortalidad. En todo caso, si se usan de forma apropiada, incluso pueden contribuir a aumentar la longevidad, debido a sus ventajas neuro protectoras, especialmente en las personas mayores y en los individuos con un sistema endocannabinoide disfuncional, de bajo rendimiento o desregulado.
 
Cuando hace falta tomar algo para dormir


Así pues, además de prescindir de hábitos comunes de la vida actual que alteran el sueño, a veces es necesario plantearse la conveniencia de tomar algo para dormir mejor. El cannabis es una opción, aunque ni mucho menos la solución milagrosa que restablecerá al instante el descanso perfecto de manera definitiva. No obstante, se puede tomar en dosis pequeñas para contribuir a recuperar y favorecer el sueño que se ha vuelto disfuncional por razones como:

 
•Síndrome de fatiga crónica y sistema nervioso «cansado pero conectado».
•Dolor crónico que nos mantiene despiertos.
•Ansiedad y estrés tóxico que nos impiden conciliar el sueño.
•Insomnio que se resiste a otros enfoques, que han fracasado.

Antes de probar con el cannabis, es imprescindible comenzar con productos botánicos de bajo riesgo, suplementos de ayuda para dormir y estrategias sin pastillas. No obstante, casi todos los pacientes con problemas para dormir ya están enganchados a somníferos con receta muy fuertes, como las benzodiacepinas Ambien o Zopiclona. En muchos casos han intentado dejarlos, una y otra vez en vano. Diversas estrategias conductuales, como las TCC (terapias cognitivas conductuales) para el sueño y las ayudas herbales para dormir ajenas al cannabis, no siempre bastan para recuperar los patrones de sueño; por otro lado, a menudo la gente ha padecido tantos fracasos que es muy importante mejorar el sueño con relativa rapidez. Sobre todo, cuando hay otros problemas crónicos en los que el cannabis quizá también sea útil, una buena opción es el cannabis en dosis bajas o muy bajas: es el que se utiliza regularmente en consulta de forma satisfactoria con centenares de pacientes. El objetivo es no necesitarlo cada noche una vez que el sueño está de nuevo encarrilado.


Tras un periodo inicial (3-12 meses) de toma nocturna, ahora muchos pacientes solo consumen una minúscula dosis diaria de aceite de cannabis uno o dos días a la semana. En este periodo, además del cannabis, se trabajan con métodos no farmacológicos, al tiempo que se incorporan «hierbas para dormir» como la pasiflora, la escutelaria, la valeriana y el lúpulo, que funcionan en sinergia con dosis bajas de cannabis. El protocolo de sueño ha llegado a ser tan popular y eficiente que ahora se comienzan con programas de resiliencia y superación del desgaste con el plan de siete días de reajuste de los ritmos circadianos antes de abordar cualquier otro problema, pues el sueño es la base de la respuesta sana al estrés y la reducción de la ansiedad diurna, así como de los niveles de fatiga. Por tanto, nos atrevemos a decir que el cannabis no es la solución milagrosa para el sueño que algunos esperaban, pero sí procura otra herramienta útil cuando el producto adecuado se toma con moderación y en el contexto oportuno. La única excepción a la regla de que no hace falta tomar cannabis cada noche es la disfunción del sueño sumada al dolor crónico. En estos casos, donde la causa del dolor crónico (p. ej., enfermedades degenerativas de la columna, como la este- nosis espinal) no tiene cura, los pacientes suelen seguir tomando una pequeña dosis de cannabis nocturno a diario, o casi a diario, en vez de analgésicos o somníferos; y comprueban que es más efectivo para el dolor y el sueño, y tiene menos efectos secundarios.

El sistema endocannabinoide y el sueño  


Se ha observado que el sistema endocannabinoide modula el sueño y regula la estabilidad de sus diversas fases.¹⁵ Por ejemplo, sabemos que el bloqueo del receptor CB1 favorece la vigilia (reduce la somnolencia).¹⁶
Por otro lado, el THC activa parcialmente el receptor CB1, lo cual puede mejorar el sueño NREM. El sueño NREM es la fase en que no se sueña, e incluye el periodo de sueño profundo que necesitamos cuando el cerebro y el cuerpo reparan células, tejidos y el sistema inmunitario. Aún se están estudiando todas las maneras mediante las cuales el sistema endocannabinoide controla los ciclos del sueño; hasta ahora solo hemos rascado la superficie.¹⁷  

CBD vs. THC para dormir  


En ciertas personas, el CBD por sí solo puede favorecer la vigilia, mientras otras refieren que un aceite de CBD de cáñamo sin THC las ayuda a conciliar el sueño y a sentirse mejor por la mañana.


¿Por qué esta diferencia?


Para las diversas res- puestas, hay varias razones posibles, entre ellas, las disparidades en el sistema endocannabinoide que regula el sueño en cada persona, los diversos tipos de problemas para dormir, o las divergencias en cuanto a la dosis y el producto. Por ejemplo, si el problema del sueño tiene que ver con la fase en que se sueña (REM), puede que el CBD tenga un efecto diferente que sí tiene más que ver con la fase donde no se sueña (NREM).


El escenario quizá vuelva a cambiar si la dificultad principal es solo la de quedarte dormido. El efecto del CBD en el sueño acaso dependa también de lo descansado que está uno: en alguien que duerme mal, la proporción entre el sueño REM y el NREM en la fase 4 cambia para compensar la deuda de sueño, y es posible que el CBD altere esto.


En resumidas cuentas, lo que cabe deducir es que, cuando estás privado de sueño, el cerebro lo contrarresta con más sueño profundo y menos sueños, algo en lo que, al parecer, el CBD influye de distintas maneras. Como no hay estudios en los que se utilice solo CBD para comparar personas que duermen mal con personas descansadas, todavía no tenemos una respuesta clara para la diferencia así establecida. Desde una perspectiva investigadora, el efecto exacto del CBD por sí mismo (sin THC) en el sueño aún no está clara. El THC ha sido ampliamente estudiado y es más conocido por sus efectos favorecedores del sueño, que al parecer reciben de nuevo la ayuda de cannabinoides menores y de terpenos calmantes y sedantes, como los mircenos de ciertas variedades, a menudo etiquetadas como «índica». En la mayoría de los casos, si tomamos cannabis terapéutico para dormir, menos es más. Una dosis pequeña de THC quizás ayude a dormir, pero si la cantidad es excesiva puede provocar sensación de resaca o aturdimiento matutino, así como disminución de la memoria a corto plazo y de la vitalidad al día siguiente.


Estos efectos son más probables si eres novato con el THC: en los consumidores expertos, este aturdimiento tal vez desaparezca,¹⁸ pero sigue siendo conveniente tomar la dosis efectiva más baja.


Por lo visto, el THC en dosis elevadas puede reducir el sueño REM (en el que se sueña), que al parecer es importante en la consolidación de la memoria (es decir, te libras del material que no necesitas y conservas la información que es importante después de cada día). Acaso sea esta la explicación de por qué el THC antes de ir a la cama ayuda a los afectados por TEPT a disminuir sus pesadillas, que se producen en la fase del sueño REM. Si no tienes TEPT, sin embargo, no querrás salir perdiendo sueño REM ni alterar los ciclos normales del sueño. Parece que dosis muy bajas (menos de 10 mg) de THC no afectan negativamente al sueño REM ni a las otras fases. Cuando alguien necesita THC para dormir se sugiere tomar bastante menos que 10 mg/noche, a no ser que haya alguna razón añadida, como el dolor grave resistente a los fármacos. En ciertas personas, demasiado THC durante un periodo largo puede provocar agotamiento, sobre todo si no se toma junto con una fuerte dosis de CBD, que tiende a amortiguar este efecto (por tanto, hace falta precaución si alguien ya sufre mucha fatiga diurna, como pasa con la EM o el síndrome de fatiga crónica). De nuevo, la clave del cannabis médico para el sueño es que, aunque el THC pueda ser responsable de una mayor somnolencia, el uso complementario de CBD para neutralizar los efectos adversos potenciales es una buena forma de proceder, al menos de entrada. Cuando el CBD se toma en combi- nación con THC, no suele hacer que la gente se sienta más despierta (aunque de vez en cuando sí lo hace), sino que simplemente ayuda al THC a funcionar bien y a tener menos probabilidades de perturbar el sueño REM.¹⁹

1. https://www.aviva.com/newsroom/news-releases/2017/10/Sleepless- ci-ties-revea-as-one-in-three-adults-suffer-from-insomnia/nia/

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3. Yang, H. C., Suh, S., Kim, H., Cho, E. R., Lee, S. K. & Shin, C. (2013), «Testing bidirectional relationships between marital quality and sleep disturbances: a 4- year follow-up study in a Korean cohort», J Psychosom Res., 74(5), 401-6.
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